El edificio no es alto, y tiene su tiempo. No sé si cien años, pero setenta casi fijo (muy científico el criterio, así a ojo). La fachada la pintaron de amarillo canario, no queda del todo mal. Y el marco de la ventana es de piedra labrada, desgastada por el uso y la intemperie. Era ése desgaste lo que me interesaba de la ventana; la pátina del tiempo, como se suele decir.
Aquí he vuelto a perfilar con rotuladores, uno calibrado para el marco y otro ancho para el hueco. Los colores son con los crayones croatas. Para darle más profundidad al hueco de la ventana, también apliqué allí algo de color. No es que se note mucho, pero sugiere que hay algo más allá del hueco. Pequeños trucos, todo ayuda.
¿No oís un silbido? Pero no, es más de uno silbando:
https://fotolog.miarroba.com/gkane/el-puente-sobre-el-rio-kwai-360/
Y me voy, que tengo un puente por hacer. Mucho cuidado con el calor, que está viniendo una serie de incendios terrible. Nos vemos, hasta la próxima. Un saludo.

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