viernes, 22 de noviembre de 2024

Cubo de Rubik

 


En mi época de mayor concentración, pude hacer hasta tres caras de un cubo de rubik. Creo que llegué hasta cuatro una vez, pero puede que lo haya soñado. Ahora, que tengo en ocasiones la atención de un pez de colores, tendría suerte si fuese capaz de hacer dos. Y, si en lugar de colores, cada cara tiene un retrato... bueno, la cosa se complica.

Es un cubo pequeño, de esa franquicia danesa de la que no digo el nombre por no hacer pùblicidad gratis (y no es Ikea, ésos son suecos). Sus artículos suelen ser diseñados con un sentido del humor tirando a simpático; quiza demasiado Mr. Wonderful a veces, pero tiene un pase. Y bueno, me hicieron gracia las caras. Ahora lo tengo en la estanteria de mi habitación, justo detras de Catboy.

martes, 12 de noviembre de 2024

Reloj de bolsillo

 


En Gijón hay una feria de Desembalaje de antigüedades: se celebra en el recinto de la Feria de Muestras y dura unos tres días. Es un sitio donde puedes encontrar antiguedades y objetos retro de todo tipo, desde piezas de maquinaria para relojería hasta papel higiénico (una vez vi un rollo de papel del Elefante, en perfecto estado). He ido dos o tres ocasiones, pillando algún comic, una caja de tabaco de lata, cosas así. 

La penúltima vez, vi un puesto con relojes de bolsillo. Siempre tuve curiosidad por ese tipo de relojes, porque me recuerdan una imagen muy concreta, del tipo que se lleva la mano al bolsillo de su chaleco, abre la tapa y ve con toda parsimonia la hora. Es como fumar en pipa: aunque uno no fume, la idea de usar pipa me da una imagen de estilo.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Pastillas Juanola


Una de mis hermanas fue a la farmacia a por un par de cosas, y acabó pillando una caja de estas pastillas; pero se dio cuenta de que en ese momento no podía tomarlas y me las dió a mi (de paso, gracias). Siempre fue una marca tirando a discreta, que yo recuerde, y creo  que está restringida al círculo comercial de las farmacias. Nunca fue algo que tomásemos de forma habitual, pero no deja de ser un recuerdo de infancia. Todavía pillo alguna barra de regaliz, de vez en cuando. No es lo mismo, claro.


Una vez acabadas las pastillas, la caja quedó por la habitación, y acabó adornando una estantería. El dibujo no es de la caja, que es redonda y de plástico rojo, sino de su envoltorio de cartón, también rojo. Las letras eran blancas, pero hacer eso en éste papel en concreto era complicado, en el mejor de los casos. Por eso las escribí en negro, y me limité a sugerir el rojo (con rotulador) en los bordes. El dibujo no deja de ser sencillo, pero es un modo de practicar. 

Globo terráqueo con sacapuntas

  Cuando era crío, me regalaron un globo terráqueo, creo que era de Salvat. Podías ver el mundo como un todo geógrafico, con sus ríos, mon...

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